miércoles, abril 14, 2010

Rozando la realidad


San Viernes, otra vez. Llamando a un par de amigos para agotar la última botella de vino que queda de la visita al súper. Y bueno, llegan, con un resto de ron de su último carrete. Que los niños tenían una fiesta, que alcanzamos a compartir un rato. Que la entrada al colegio y los miedos por las réplicas, que el atraso en el pago de las cuentas. Que la semana santa. Que el peluquero y que bien te viene el nuevo corte. Que el viaje de trabajo no va, porque la política en la empresa pudo más que la idoneidad. Que los DC acomodándose de nuevo con la derecha. Que los DDHH en Cuba y los de los mapuches cuando, en fin.
Son ya las 2 am y se acabó la bebida cola. Camino a la botillería a comprar una de litro y unos cigarrillos, nada más. Y allí te encuentro.
Sí, ahí estás parado a unos metros de la “botíca” para mendigarme unas monedas, para “irte para la casa” me dices. Salgo de comprar y sigues allí, mirándome con tu rostro de púber. Te reto, te digo que “a esta hora los niños están en su casa…acostados.”. me dices que ya te vas…que si te doy una moneda. Le pregunto que edad tiene. Me contesta que 14. ¿será verdad que un lolo de esa edad esté en la calle a esta hora, si mi hijo de la misma edad ya va en el primer sueño?. Sí, tiene cara de ser verdad y me cuesta ignorarlo. ¿Pero cómo estás aquí tan tarde…? La pregunta parece estúpida cuando veo el Iris de sus ojos, brillante, profundo, como con exhibiendo un permanente sollozo. Es la pasta base, me digo.
Le presiono por una respuesta: si tío, es que no tengo sueño. El intercambio de palabras se interrumpe con la aparición de una cuca. Un trío de carabineros, se detiene a un par de metros de la esquina, y por sus luces interiores encendidas, me doy cuenta que nos ignoran pues les preocupa más la tablilla con el informe de novedades que deben rendir antes del cambio de turno.
Camino hacia la entrada de mi pasaje. Me sigue para no evidenciar su estado de evidente sospecha. Aprovecho de requerirle una respuesta –como un vil interrogador- ¿y tus padres? Mi mamá está presa. Sin profundizar insisto ¿y tu papá?, murió de una sobredósis. Trago saliva…y veo su rostro, lozano, infantil, cabizbajo. Me digo ¡Pero si se parece a mi hijo¡. Sobre la misma le azuzo diciéndole que si quiere seguir los mismos pasos y terminar igual…(que canalla) me mira, ingenuo, con pena, con vergüenza..no tío. Y¿Dónde vives..? aquí..al lado de su pasaje. Se acaban mis 30 mts. de distancia entre mi pasaje y la esquina. Le aliento a irse a dormir y pensar en su futuro, en volver a la escuela y torcerle la mano a su realidad. Él sigue caminando y veo cómo -de reojo- observa la patrulla policial, por si se devuelven y le quitan las pocas monedas que reunió, para - después de un reto igual al mío- ignorarlo, porque ellos “el Estado” siguen observando la cruda realidad, sin mediar ni proteger …el futuro.
Willy
marzo 2010

1 comentario:

Anónimo dijo...

buen intento de novelista...