SECUNDARIOS: ACTORES PRIMARIOS
“Eran como las 10 de la mañana, cuando comenzaron a llegar. Con muchas ganas, pocos elementos, pero con mucha decisión y claridad respecto de cómo lo harían.”
Este relato puede adaptarse a diversas situaciones, sin embargo, representa los instantes previos en que una veintena de estudiantes de enseñanza media preparaban la Toma del Liceo Darío Salas en Santiago, hecho que repetían otros cientos de alumnos en toda la ciudad y algunas regiones de Chile.
Ha sido una de las semanas más informativas, en cuento a movilización, de este año. Debe ser por la masividad y lo imposible que ha sido imponer un cerco informativo, como ocurre con la huelga de hambre de los mapuches.
Pero cabe preguntarse ¿ quienes eran estos muchachos que armados sólo de ganas y con ninguna experiencia aparente se preparaban para una Toma del colegio?. Ellos son simplemente jóvenes de variadas tribus urbanas que sensibilizados por la su propia realidad ponen en común sus energías y se plantean el objetivo, lo que resulta es apasionante.
Lo cierto es que los estudiantes secundarios han pasado a ser, actores primarios.
La múltiple parrilla des-informativa de la prensa nacional, ha puesto el énfasis en “la violencia callejera” con que se expresó en un primer momento la demanda de los estudiantes, dando extensa cobertura y criminalizando, nuevamente, la protesta social. No es nuevo en la prensa nacional esto de poner énfasis en la Forma, para menospreciar y deslegitimar el contenido de Fondo, lo que evidentemente corresponde a la orientación editorial fascistoide heredada de la Dictadura (tv13, mega, copesa, mercurio, etc.) y al interés oficial (tvn, la nación, cooperativa, etc.)
La expresión de los estudiantes pasó de ser un acto meramente coyuntural, para integrarse a la agenda de discusión nacional, apuntando a las propias bases de la institucionalidad educativa del modelo instaurado por la Dictadura, y administrado sin pesar por la Concertación.
De las demandas sectoriales relativas al pase escolar -horario y costo-; gratuidad en la prueba de selección universitaria, PSU; cambio en la jornada escolar completa, JEC; se sumó demanda por la modificación de la ley orgánica constitucional de enseñanza, LOCE, que constituye el último pilar de amarre que dejó la dictadura el 10 de marzo de 1990. Las demandas enunciadas son las que comenzaron a plantear los alumnos organizados de los colegios históricos de Santiago, siendo seguidos por los de Providencia y otras comunas y ciudades en todo el país, dando inicio a una espiral de Tomas y Paros estudiantiles parciales que enfrentan no sólo al continuista gobierno de Bachelet, sino al Modelo de exclusión económico y social que la nueva mandataria intenta maquillar.
Lo profundo y emocionante de la protesta estudiantil, es el hecho de constatar y analizar en los círculos políticos progresistas, que han tenido que pasar más de 15 años para ver de nuevo a los estudiantes de uniforme en la calle gritando, agitando, pellizcando la fome y aburrida democracia Made in Chile. Lo anterior no es menor, si consideramos que en gran medida -los ahora movilizados secundarios- son justamente los hijos de aquellos estudiantes secundarios de los Ochenta agrupados en el COEM o la PRO-FESES, quienes se enfrentan a Carabineros y se aprestan a Negociar en grande, el pliego que democráticamente y en forma colegiada han levantado, ante el ministerio de educación. Otros dicen que ha sido el impacto que produjo el documental “actores secundarios” reviviendo las movilizaciones y tomas de los 80.
De las mañas y estrategias del gobierno Concertacionista para bajar el perfil al movimiento, creo innecesario referirse, salvo constatar que se institucionaliza cada vez más la soberbia heredada del “monarca” Lagos.
¿Será capaz el movimiento estudiantil de doblarle la mano al gobierno y a la derecha obligándolos a legislar?. ¿Se fortalecerá el movimiento secundario y con el universitario, luego de tan masivas manifestaciones?. Claro está al menos que la Asamblea de Estudiantes Secundarios le ha dado una gran lección de unidad, claridad en las propuestas y decisión en su acción a todo el movimiento popular chileno, el que espera no sólo se ha concurrido presuroso a apoyar logísticamente las tomas y paros de los estudiantes, sino que debe enfrentar con humildad y esperanza que ha comenzado un nuevo tiempo: el renacer de una juventud de recambio, la savia nueva que deberá alzar las banderas de la verdadera democracia y justicia social, para construir definitivamente la nueva vía chilena al socialismo del mañana.
* ex dirigente secundario de la Izquierda Cristiana