Estos días hemos visto crecer en el escenario público internacional el agravio social y humano por los abusos sexuales a menores y a mujeres perpetrados por sacerdotes de la Iglesia católica o integrantes laicos de las órdenes y organizaciones religiosas, poniendo al descubierto que no son hechos aislados ni solamente individuales, sino que responden también a responsabilidades institucionales y estructurales. El problema sigue ganando presencia en los medios, con más y más denuncias en diversos países del mundo. En los últimos meses, se han hecho públicos clamorosos escándalos en Alemania, Holanda, Irlanda, Brasil, México… e Italia. La reacciones de la jerarquía eclesiástica han sido, por un lado la de minimizar el problema diciendo que ese tipo de casos son escasos, y por otro la de auto-victimizarse diciendo que las denuncias atienden a intereses de orden político, evadiendo así asumir su responsabilidad, por acción u omisión, en los delitos de pederastia en la Iglesia católica. Finalmente, han querido desacreditar las denuncias acusándolas de falsas y sin fundamento, o producto de "chismes" o habladurías"; nada más lejos de los hechos y evidencias que se han colocado tanto en la opinión pública como en las instancias correspondientes en El Vaticano y las Conferencias Episcopales de los países involucrados. Por eso, como Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir, nos unimos a este sentimiento de indignación mundial, e invitamos al papa y los obispos a que examinen su conciencia con sinceridad y responsabilidad; ellos han sido responsables y cómplices en estos y otros abusos perpetrados por jerarcas católicos; abusos que han sido ocultados y cuya justicia ha sido obstaculizada, como queda demostrado en hechos como:
- la protección de los sacerdotes abusadores, a quienes cuando se les descubre y denuncia, simplemente se les transfiere a otras parroquias, diócesis e incluso países, como el mecanismo que la jerarquía católica ha encontrado para "solucionar" estas situaciones; estas trasferencias contribuyen a encubrir y mantener impunes a los inculpados, a la vez que exponen a más comunidades a abusos semejantes.
- La colusión con las autoridades civiles y políticas para evitar que los sacerdotes pederastas sean sometidos a la justicia por sus actos, claramente delictivos en las legislaciones de todos los países del mundo.
- La protección desde las altas esferas de la institución católica, que involucran directamente al cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI, y cuya responsabilidad no es reciente, sino que se remonta a su gestión al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, e inclusive a su ministerio episcopal en Alemania:
* Cinco años como arzobispo de Munich, durante los cuales se dieron abusos por parte de, al menos, un sacerdote y delincuente sexual, trasladado de sede durante el obispado de Ratzinger.
* Veinticuatro años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe dan fe de su conocimiento e involucramiento en la gran cantidad de denuncias por abuso sexual a menores llegadas a esta instancia, sobre todo a partir de 2001, cuando el entonces Prefecto Joseph Ratzinger, envió a todos los obispos del mundo un documento donde tipificaba como "secreto pontificio" todos los delitos sexuales de clérigos, y penalizaba con castigo eclesiástico el rompimiento de ese secreto.
* Tuvo asimismo a su cargo, desde el principio, la investigación de las denuncias hechas por ex-legionarios contra Marcial Maciel por abuso sexual; investigación que nunca prosperó en la Congregación presidida por Ratzinger, y terminó con una sanción canónica insignificante para el fundador de la Legión de Cristo.
- Ante estas claras muestras de la responsabilidad institucional de la jerarquía católica y personal del pontífice, la reacción de los episcopados católicos ha sido cerrar filas en torno a Benedicto XVI, como una muestra más de la complicidad existente y que se mantiene a toda costa.
Ante estos hechos consideramos necesario afirmar que no es suficiente que el Papa pida disculpas a las víctimas de abusos sexuales; demandamos:
- Una reacción seria de investigación y penalización de los culpables, tanto por parte de la Iglesia como por parte de los Estados. Porque la pederastia es un delito grave cometido por los miembros de la Iglesia a personas indefensas y para eso hay leyes civiles ante las cueles todos los ciudadanos, sean religiosos o no, deben responder.
- Una conversión en el pensamiento parcial y pernicioso de la Iglesia sobre la sexualidad, que propicia prácticas poco saludables, sobre todo en los sacerdotes y en quienes están sujetos a un celibato impuesto; siendo conscientes que, si bien no todo celibato conduce al abuso sexual, su imposición y la ausencia de una verdadera libertad, puede generar prácticas de abuso en detrimento de la dignidad de las mujeres, niñas y niños en nuestra iglesia.
- El respeto a la laicidad del Estado en nuestros países, con una sana separación entre lo político y lo religioso, el ejercicio de las leyes y la justicia sin favoritismos o actitudes obsequiosas hacia la jerarquía católica. Finalmente llamamos a una sincera y real conversión de nuestra institución católica, desde el Papa, los obispos y los sacerdotes hasta la comunidad eclesial entera, que produzca frutos verdaderos para la reparación justa del daño a las víctimas de abuso sexual en la iglesia y para asegurar la verdadera solución y la no repetición de estos hechos deplorables contra las y los más indefensos.
Silvia Juliá, Aidé García, Yury Puello
Coordinación Regional
viernes, abril 16, 2010
miércoles, abril 14, 2010
Rozando la realidad

San Viernes, otra vez. Llamando a un par de amigos para agotar la última botella de vino que queda de la visita al súper. Y bueno, llegan, con un resto de ron de su último carrete. Que los niños tenían una fiesta, que alcanzamos a compartir un rato. Que la entrada al colegio y los miedos por las réplicas, que el atraso en el pago de las cuentas. Que la semana santa. Que el peluquero y que bien te viene el nuevo corte. Que el viaje de trabajo no va, porque la política en la empresa pudo más que la idoneidad. Que los DC acomodándose de nuevo con la derecha. Que los DDHH en Cuba y los de los mapuches cuando, en fin.
Son ya las 2 am y se acabó la bebida cola. Camino a la botillería a comprar una de litro y unos cigarrillos, nada más. Y allí te encuentro.
Sí, ahí estás parado a unos metros de la “botíca” para mendigarme unas monedas, para “irte para la casa” me dices. Salgo de comprar y sigues allí, mirándome con tu rostro de púber. Te reto, te digo que “a esta hora los niños están en su casa…acostados.”. me dices que ya te vas…que si te doy una moneda. Le pregunto que edad tiene. Me contesta que 14. ¿será verdad que un lolo de esa edad esté en la calle a esta hora, si mi hijo de la misma edad ya va en el primer sueño?. Sí, tiene cara de ser verdad y me cuesta ignorarlo. ¿Pero cómo estás aquí tan tarde…? La pregunta parece estúpida cuando veo el Iris de sus ojos, brillante, profundo, como con exhibiendo un permanente sollozo. Es la pasta base, me digo.
Le presiono por una respuesta: si tío, es que no tengo sueño. El intercambio de palabras se interrumpe con la aparición de una cuca. Un trío de carabineros, se detiene a un par de metros de la esquina, y por sus luces interiores encendidas, me doy cuenta que nos ignoran pues les preocupa más la tablilla con el informe de novedades que deben rendir antes del cambio de turno.
Camino hacia la entrada de mi pasaje. Me sigue para no evidenciar su estado de evidente sospecha. Aprovecho de requerirle una respuesta –como un vil interrogador- ¿y tus padres? Mi mamá está presa. Sin profundizar insisto ¿y tu papá?, murió de una sobredósis. Trago saliva…y veo su rostro, lozano, infantil, cabizbajo. Me digo ¡Pero si se parece a mi hijo¡. Sobre la misma le azuzo diciéndole que si quiere seguir los mismos pasos y terminar igual…(que canalla) me mira, ingenuo, con pena, con vergüenza..no tío. Y¿Dónde vives..? aquí..al lado de su pasaje. Se acaban mis 30 mts. de distancia entre mi pasaje y la esquina. Le aliento a irse a dormir y pensar en su futuro, en volver a la escuela y torcerle la mano a su realidad. Él sigue caminando y veo cómo -de reojo- observa la patrulla policial, por si se devuelven y le quitan las pocas monedas que reunió, para - después de un reto igual al mío- ignorarlo, porque ellos “el Estado” siguen observando la cruda realidad, sin mediar ni proteger …el futuro.
Willy
marzo 2010
Etiquetas:
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macheteo,
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