miércoles, mayo 31, 2006

REPRESION MILITAR: QUE RENUNCIE EL INTENDENTE

REPRESION MILITAR ¿QUIÉN RESPONDE?
Quienes vieron ayer la extraordinaria manifestación de los estudiantes, a lo largo del país, pudieron darse cuenta que desde hoy, Chile es un país distinto. Distinto por varias razones, una de ellas, es que estos jóvenes son justamente los hijos de la “Democracia”, lo que quiere decir que se han formado en una sociedad que habla mucho y hace poco..
En efecto, el día de ayer puede ser considerado histórico por el renacer de una nueva generación, más inconformista o más exigente, depende desde la comodidad con que se mire. Lo que significaría que la democracia y el gobierno concertacionista se obliga a ser más efectivo y menos retórico, ya no más promesas, sino respuestas, y lo más importante: a la derecha se le acabó el juego, ya no podrá seguir engañando, por lo menos a la nueva generación.
Pero, este renacer generacional no ha sido gratis. ¿Quién ha osado evitar la alegría y la pacífica manifestación estudiantil? Evidentemente que la policía militarizada de Carabineros de Chile, quienes a vista y paciencia de la “autoridad pública” no ha cambiado un ápice de la forma de tratar a los ciudadanos, como si prosiguieran bajo el mando dictatorial. ¿Cuál es el problema de nuestra policía? Su formación militar. Su nula aprehensión de los nuevos “valores democráticos” y la tranquilidad que le da la coraza judicial que significa la justificación y protección Institucional frente a cualquier acto y la nula posibilidad, de responder criminalmente o civilmente por sus excesos.
Lo anterior por la existencia de amarres institucionales que la concertación no ha cambiado, o “no ha podido hacerlo por los quórum legislativos” siendo el más importante de ellos, la Justicia militar, que ampara, si lo digo con claridad: protege y ampara la ilegalidad de los actos policiales a través de las diversas Fiscalías Militares encargadas de “investigar” a los carabineros denunciados.
Es justamente allí donde se eternizan las espontáneas y populistas llamadas “solicitudes de investigaciones por los actos de violencia policial”, realizadas por los diputados oficialistas y el subsecretario de turno, llamados que- ante concurridas conferencias de prensa-terminan sobreseídas a los dos o tres años en el más absoluto silencio de los “oportunos voceros”.
Mientras la concertación no tenga la voluntad política de enfrentar a la Derecha en este tema, lo que significa- entre otras cosas- volver a manos de la ciudadanía el derecho a la libertad de expresión pública, por sobre el derecho a la libertad de transito vehicular y en definitiva terminar con el estado policial en que nos tiene la Concertación para entender el orden público no como uniforme publico (todos calladitos, que nadie grite ni altere “el orden”).
Ayer, si la fuerza pública sólo se hubiera limitado a proteger y dosificar su presencia en los locales y calles de la ciudad, tendiendo a evitar la delincuencia y la persecución de eventuales delitos por aprovechadores, otra hubiera sido las portadas de prensa el día de hoy. Lamentablemente el estado policial prosigue y sus agresiones energúmenas también, como las que a esta hora se multiplican en cualquier punto de Chile.

No hay comentarios.: